¿Qué fue del 2025?

January 29, 2026 18:12 — 1 comentario — ego

Hay algo que me chirría de hacer repaso del año en diciembre. Por ejemplo, 2024 podría haber sido un buen año si hubiese hecho el análisis en diciembre, pero el 31 de diciembre enterramos a mi padre, y eso lo cambió absolutamente todo.

El 31 de diciembre de 2025 era la fecha estimada de nacimiento de mi hija, que finalmente nació en 2026. ¿Cómo iba a hacer balance del año si lo más importante estaba por venir?

He leído en varias ocasiones a Austin Kleon sobre cómo enero es un mes demasiado duro, y es mejor esperarse a febrero para hacer las resoluciones de año nuevo. Eso es lo que he decidido hacer este año y llevo todo el mes de enero pensando en ello.

No suelo ponerme así de personal online. Al menos no desde la pandemia y este clima de vigilancia extremo. En 2026 quiero que esto cambie. No contar mi vida a lo loco, sino mostrarme más humano en este pequeño espacio personal, lejos de los silos sobre los que no tengo ningún control.

2025 ha sido el año más raro de mi vida.

Como he mencionado anteriormente, el 2025 empezó de la peor forma posible. En enero volví a Chicago, donde nadé y trabajé mucho para no pensar. La natación fue una parte importante durante la primera mitad del año. Cada vez que algo me agobiaba o necesitaba pensar, me iba a la piscina a hacer largos. Como forma de meditación, que como efecto colateral servía de deporte.

En marzo volvimos a Valencia porque teníamos que planear un evento y queríamos hablar con los proveedores en persona. Elegimos estas fechas para disfrutar las fallas y aprovechar que familia y amigos tendrían unos días de vacaciones. Al volver a Chicago, la segunda cosa más rara de mi vida pasó: mi mujer se quedó embarazada. Y la fecha estimada de parto era el último día del año. La cosa se ponía interesante. Ninguno de los dos queríamos hijos, y ahora estaba seguro de que iba a presenciar la reencarnación de mi padre. Iba a convertirme en el padre de mi padre.

Hasta entonces vivíamos de alquiler en un piso de una única habitación y ya nos venía justo para los dos y el gato. Nos pusimos a buscar algo más grande. Los alquileres parecían una broma de mal gusto. Yo llevaba un par de años trabajando desde la mesa de la cocina, que estaba llena de trastos, así que teníamos que comer y cenar en el sofá. Nadar durante todo este tiempo es lo que me previno de partirme la espalda, supongo.

Empezamos a buscar algo que comprar. Los números salían, pero hipotecarnos durante 30 años con un mercado laboral tan inestable y unos intereses más altos que un pino no nos apetecía. Además, el parque inmobiliario era una auténtica basura. A estas alturas no sé cual es más grande, si la burbuja inmobiliaria o la de la IA.

Los meses iban pasando y al final tuvimos que decidirnos. Con nuestro presupuesto era imposible comprar algo listo para vivir, así que tuvimos que comprar algo que, aunque no se caía a trozos, necesitaba algo de inversión. Nos tocó cambiar el suelo, pintar y hacer algo de obra. Ya no trabajo desde la cocina, sino que tenemos una pequeña oficina. ¡Y tenemos salón y comedor separados! Aunque para ser sincero, seguimos cenando en el sofá porque no tenemos TV en el comedor.

El día antes de la mudanza echaron a casi todo mi equipo del trabajo y cancelaron el proyecto en el que habíamos trabajado el último año. Pregunté a mi (nuevo) manager a ver si tenía que cancelar la mudanza. Tres meses más tarde, estando de baja de paternidad, han echado al 15% de la compañía. Me he salvado las dos veces, pero tengo la ansiedad por las nubes.

Pudimos finalizar el año en familia y celebramos las fiestas por primera vez en nuestra nueva casa. Tuvimos visita desde España y, aunque les hicimos dormir en un colchón en el suelo, creo que lo pasamos bien.

Han ocurrido muchas cosas más este año pasado, pero creo que lo más importante ha quedado resumido en estas líneas.

No soy muy de marcarme propósitos para el año nuevo, porque soy un descentrado y soy incapaz de mantener el foco y la emoción en un proyecto durante más de 10 minutos. Este año intentaré hacer una lista de cosas que me gustaría hacer, para comparar con el año que viene. Lo haré en otro post, que este ya me está quedando largo.

Comentarios

Bueno, lo primero enhorabuena por la paternidad.

No sabía que el mercado inmobiliario estaba tan mal en EEUU, vamos, casi como aquí que es una locura. Pero vamos, ahora que te has comprado una casa es que te vas a quedar mucho tiempo en Chicago. Si algún día vuelvo a visitar EEUU me molaría visitar la ciudad, así que te avisaré para tomar un café en el Starbucks.

Lo del trabajo, sí que es cierto que está la cosa chunga, en todas partes, la verdad.

Bueno, espero que el 2026 sea un buen año en general, tanto a ese lado del Atlántico, como aquí.

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