En marzo voy a intentar hacer deporte

March 02, 2026 17:03 — 1 comentario — deporte, ego

Como la vida pasa sin control, en febrero me propuse centrarme en un único aspecto. Escribiré sobre ello en algún momento. Como fue más o menos bien, he decidido hacer lo mismo en marzo.

En marzo he decidido volver a hacer deporte. Mi problema es que no tengo ni idea de hacer deporte. No me gusta hacer deporte. Durante los últimos años nadé, que es el único deporte que he conseguido hacer de manera constante sin querer abandonar durante cada minuto del entrenamiento. Pero hace meses que dejé de nadar (desde que nos fuimos a vivir a la otra punta de la ciudad).

Hace años hice algo de CrossFit. Es caro y sectario. No quiero repetir. También tuve un entrenador personal. Es caro y no estoy tan motivado. Esta vez me he decidido por probar un libro.

Cuando me di cuenta, paré a hacer una foto. Estaba leyendo un libro de fitness mientras comía helado y gominolas.

En 50 páginas que llevo leídas no he encontrado nada más que fotos de abdominales, repetición de topicazos de autoayuda y una mención a Cthulhu.

El objetivo de volver a hacer deporte es un evento a seis meses vista en el que me he de meter dentro de un traje y ser (parte de) el centro de atención.

La motivación no viene por el cómo me van a ver el resto, pues voy a estar vestido y soy de complexión “normal”. La motivación viene de que hay que ponerse objetivos y este evento es lo único interesante que va a ocurrir en un tiempo que parece idóneo para una meta de ejercicio.

Otra motivación es el que sin tener 40 años me siento como si tuviese 150. La salud mental también la llevo regulera, pero de eso escribo en papel para que no me encierren.

Si algún humano lee esto y tiene algún consejo motivacional que me haga no dar la vuelta al llegar a la puerta del gimnasio, siéntete libre de dejarme un comentario. Es gratis.

Las reseñas no sirven para nada

February 19, 2026 14:22 — quejas

No recuerdo en qué momento se llenó internet de reseñas sobre todo. Es posible que al principio fuesen añadidas con buenas intenciones, pero hoy en día son un lodazal al que solo quieres entrar para echarte unas risas.

En el pasado he dejado reseñas en diferentes aplicaciones que no han servido para nada. La mayoría de ellas, “para ayudar” a amigos o conocidos. Unas cuantas, ante el asombro por el mal servicio prestado. Soy culpable de haberme dejado llevar por la ira y la decepción y haber dado una o dos estrellas acompañadas de un comentario jocoso. Con perspectiva, entiendo que hiriesen a los receptores. Duermo tranquilo porque nunca he puesto una reseña de mala fe o mintiendo. Y esto me trajo problemas recientemente.

Al buscar hipoteca para el piso, nos dejamos recomendar por el agente inmobiliario. A toro pasado, tal vez no fue la mejor idea, pero qué le vamos a hacer. La chica que se hizo cargo de nosotros fue muy maja, pero cometió muchos errores, uno de los cuales casi nos cuesta el quedarnos sin piso. Me tocó revisar papeles con numeritos y palabrería a propósito para que nadie los entienda. Me tomé en serio lo de llamarla si tenía alguna duda. Ella fue maja y contestaba mis dudas. Uno de los problemas es que la respuesta nunca llegaba de inmediato. Siempre tenía que preguntar a su manager, o estudiar el caso, o no estaba segura. Así que cuando cerramos y me llegó el email para valorarla, fui honesto. Fueron varias preguntas, algunas de votar del 1 al 10, otras del 1 al 5 y otras de escribir un parrafito. Al final, un algoritmo patentado por una empresa que cobra caros sus servicios determinó que mi grado de satisfacción era de 3.7/5.

A los 10 minutos de pulsar enviar, la chica me llamó alterada por teléfono. Había recibido una llamada de su manager echándole la bronca por mi valoración. Me dijo que le había jodido la vida de manera educada. Pacientemente le expliqué que casi nos quedamos sin poder firmar la compra del piso por su culpa. Aún así ella estaba convencida de que se merecía 5 estrellas. Como eso es algo que no estaba dispuesto a hacer, me tocó ponerme en contacto con el servicio de atención al usuario de la página de reseñas para que quitasen la mía.

Otro ejemplo:

Cuando compramos el piso tuvimos que cambiar el suelo. Como no tengo ni idea del tema, hice lo que se supone que hay que hacer en la actualidad: preguntar a internet. El buscador me arrojó un montón de resultados optimizados. Todas las compañías de suelos eran la mejor compañía de suelos de Chicago. Todas tenían una puntuación de 5/5. ¿Cómo voy a tomar una decisión así?

Lo que hice fue contactar con todas, por teléfono, email y formulario web. Solo obtuve respuesta de una empresa. Hicieron un trabajo de 3.5/5 (eso es un 7 sobre 10, y nunca he visto a nadie triste por sacar un 7 en un examen) pero ellos mismos alababan su trabajo y me pidieron verbalmente, por email y por sms que les dejase 5 estrellas en diferentes plataformas. Pues no.

Otro ejemplo:

Está mañana he recibido un email y un sms de una proveedora de servicios, que nos cobró por el servicio completo (lo pagó el seguro) pero nos ha realizado solo la mitad. En vez de ofrecernos una devolución, lo que nos ha ofrecido son un montón de excusas de buen rollo, upgrades del servicio y los enlaces para valorarla. Obviamente, al mirar sus perfiles, todos tienen 5 estrellas.

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Mi conclusión de 0,60 de todo esto es que nadie es perfecto y todos cometemos errores, hasta la IA. Pero me jode mucho que nos agarremos berrinches si alguien que ha pagado por un servicio se muestra crítico con él, o tiene expectativas de cumplimiento. ¿De qué sirven las reseñas si todas son de 5/5? Si todo es premium, nada es premium.

Kill Bill: The Whole Bloody Affair

February 10, 2026 15:54 — kill bill, music box theatre, quentin tarantino

Fue en el avión a/desde NYC que escuché los dos episodios del podcast de Bret Easton Ellis con Tarantino como invitado que han dado tanto que hablar últimamente.

No recuerdo en cual de los dos hablaba sobre su montaje de Kill Bill, conocido como Kill Bill: The Whole Bloody Affair. Mi recuerdo es que dijo que solo se podía ver en su cine, el New Beverly. Si me aburro mucho volveré a escucharlos para ver si estoy en lo cierto. El caso es que hace un par de semanas fui al Music Box Theatre para la presentación del último libro de Chuck Klosterman y vi anunciado que la iban a proyectar. Me alegré al momento y, aunque me dolió, compré dos entradas a $30 cada una.

El sábado pasado dejamos a la niña con mis suegros y condujimos hasta el cine. El pase de medio día estaba sold out, pero para el de la noche todavía quedaban entradas. Llegamos 20 minutos antes de la película y la cola era considerable. Tuvimos la suerte de poder aparcar en la puerta del cine, y esperamos dentro del coche hasta que la cola empezó a entrar.

La proyectaron en la sala grande, que estaba a reventar. Algunos de los asistentes iban vestidos de los personajes. Mucho chándal amarillo y uniforme de colegio privado. Por motivos que no vienen al caso, queríamos un asiento cerca del pasillo, y a mi me gusta más sentarme hacia el lado izquierdo para ladear la cabeza hacia el derecho. Todos mis años de colegio me tocó estar sentado a la derecha, girándome hacia la izquierda, y creo que se me ha quedado la espina torcida. Si no la espina, el cerebro sí que sufrió consecuencias.

Me hacía mucha ilusión estar casi 5 horas sentado viendo una película sin interrupciones, por lo que me decepcionó un poco que hiciesen 15 minutos de interludio. Supongo que hay gente que necesita ir vaciar la vejiga y rellenar el estómago.

La primera parte se me hizo súper corta. Aunque he visto las dos películas en multitud de ocasiones, nunca recuerdo exactamente qué canción iba en cada secuencia. Podía anticiparme y saber qué parte de la historia se iba a contar luego, pero no era capaz de saber qué es lo que había cambiado en esta versión respecto a las otras que ya he visto. El cambio más obvio es la extensión de la parte animada, en la que se cuenta el origen de O-Ren. No sé, está bien, pero no creo que añadiese mucho más a la historia. Ya sabemos que Kill Bill va sobre un escuadrón de asesinos de élite, y que son todos despiadados. Mi mujer me dijo que la parte en la que lucha contra los 88 Locos tenía muchos cortes nuevos, especialmente los que mostraban miembros amputados.

Las veces que he ido al Music Box la experiencia me ha recordado al festival de Sitges. La gente se ríe y grita a la pantalla. Fue extraño escuchar carcajadas cuando apareció el nombre de Harvey Weinstein en la pantalla. También extraño que durante los créditos solo aplaudiesen a los nombres más famosos, ignorando al resto del reparto.

La parte más emocionante fue después del descanso. En los cines de USA sirven alcohol y de vez en cuando se lía. Durante la secuencia en la que Beatrix y Bill están en la hoguera mientras él blande una flauta, un borracho intentó empezar una pelea. Toda la sala empezó a gritar booooo y los de seguridad vinieron a llevárselo.

La experiencia estuvo curiosa. Amo ir al cine, pero amo poder pagar la hipoteca a tiempo todavía más. No porque quiera dar dinero a la tercera o cuarta empresa que ha comprado mi deuda en lo que va de año, sino porque no quiero quedarme en la calle. Entiendo que gastarse $60 en ver una película en el cine no está al alcance de todo el mundo. Nos echarán la culpa cuando todos los cines cierren.

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Ahora unas cuantas ideas desordenadas sobre el director y la vida:

Llegué tarde a Tarantino, y la parte de él que más me gusta es escucharle hablar de cine. Hago un esfuerzo muy grande separando la obra del autor, y sé que Tarantino siempre ha sido un bocazas, pero hay una diferencia entre ser un bocazas y ser un gilipollas. Está virando hacia esto último a pasos agigantados.

En su caso no podría decir que "antes molaba", porque las películas suyas que más me gustan están intercaladas: Death Proof, Jackie Brown y Once Upon a Time in Hollywood. Sí, me gustan el resto, pero no tanto como estas. Tampoco creo que sea el mejor director, porque no existe un mejor director, existen unas cuantas películas que en un momento de tu vida significaron algo.

Me sentí especial cuando vi que proyectaban Kill Bill: The Whole Bloody Affair en el Music Box Theatre. Lo que parece es que Tarantino tiene falta de cash y la han estrenado en un montón de cines y en breve estará todavía más cara ($19.99) en Apple TV.

Otra cosa que indica que puede estar falto de dinero es su corto para el Fortnite. Me cuesta creer que hacer esto fuese parte de su sueño. Ver para creer. Tras haberlo visto y verificar que no aporta absolutamente nada a la historia, hay un par de cosas que me han sorprendido enormemente. He de decir que no he jugado al Fortnite en la vida, y sé que lo juegan muchos niños, pero eso no es excusa para que en vez de sangre los personajes tiren cubitos azules. ¡Que tienen armas de verdad, hiperrealistas! Tampoco entiendo por qué censuran la palabra "fucking", pero dejan "bitch". Ni por qué el Pussy Wagon ahora se llama (emoji de gato) Wagon. Con esta educación luego nos preguntamos por qué existen series como "Embarazada a los 16" o matanzas en las escuelas.

Para terminar os enlazo una edición de la lista de correo de Marcelo Criminal, al que acabo de descubrir y estoy obsesionado leyendo todo lo que ha publicado hasta la fecha.

La incomodidad de luchar contra los monopolios

February 06, 2026 18:41 — monopolios, vod

El otro día, escuchando un podcast, volví a escuchar a alguien diciendo que había vuelto a descargar series y películas por torrent debido a la gran cantidad de servicios de streaming disponibles y la imposibilidad de pagarlos todos para ver lo que quería. Y me hizo pensar…

Es mala suerte que nuestro cerebro quiera ver contenidos de diferentes plataformas. Lo fácil sería suscribirse a una, como quien decide si Play Station o Nintendo, y limitarse a lo que esté disponible en ella. La diferencia es que las plataformas de vídeo bajo demanda tienen un precio que aparentemente es asequible, pero pica cuando te suscribes a más de dos.

Mi percepción de la situación es que estas plataformas empezaron con bastante contenido, precios asequibles y sin anuncios. Veníamos de la Ley Sinde y Ramoncín, y esto nos pareció una alternativa plausible. El futuro molaba. Y entonces empezaron a aparecer más plataformas, y el contenido al que teníamos acceso se fue fraccionando. Todavía era asequible pagar por un puñado de suscripciones. Algunas plataformas te incitaban a compartir contraseña con la familia y amigos. Otras te daban códigos de descuento en las pizzas congeladas.

Mientras seguían apareciendo plataformas y los contratos se iban renegociando, empezó el “contenido original”, las subidas de precio, los anuncios y la imposibilidad teórica de compartir la cuenta. El futuro pasó de molar a apestar. Pero para entonces ya creíamos que teníamos el derecho a ver lo que nos diese la gana a un precio asequible.

Y aquí viene la clave: ver lo que queramos no es un derecho, es una necesidad que nos han generado.

¿Qué tiene que ver todo esto con monopolios? He escuchado en reiteradas ocasiones que estaría bien que las empresas se fusionasen para que el contenido estuviese más agrupado.

Esto es un problema. Porque la historia nos enseña que si ahora pagas 10€ al mes por plataforma, pagarías 50€ al mes por cinco plataformas. Pero si esas plataformas se fusionasen, debido a la falta de competencia, no pagarías 50€ al mes, ni menos como dictaría la lógica, sino posiblemente mucho más. Y entonces seguiríamos quejándonos y justificando la piratería.

Mi propuesta conlleva algo de esfuerzo e higiene mental. Consiste en crear una lista de películas y series que quieres ver. Puedes usar servicios como TMDB. Ahora viene la parte interesante. Cada mes, intencionalmente, elige qué suscripción quieres pagar y ve todo lo que puedas de la lista.

Esto tiene ventajas como que ahorras dinero, practicas el autocontrol, y haces saber a las grandes compañías que eres dueño de tu voluntad.

Durante los últimos años, y hasta hace un par de meses, veníamos practicando esto en casa y nos ha funcionado de maravilla, pero sin saber muy bien cómo hemos acabado con más suscripciones de las que necesitamos o queremos. Al fin y al cabo somos humanos y nos dejamos llevar por la emoción y la pereza. Me dará pena no poder ver Bob’s Burgers cada semana, pero en unos meses podré hacer maratón y disfrutar.

Qué espero del 2026

January 31, 2026 12:26 — ego

Ha llegado el último día de enero y todavía no me he marcado ningún objetivo para el 2026.

Ya he comentado anteriormente que no soy muy de marcarme objetivos, porque soy muy disperso y mis intereses cambian cada pocos días. Tengo unos temas recurrentes, pero la emoción y tiempo que les asigno es muy irregular.

Por eso lo que voy a hacer va a ser listar varios de esos intereses (y alguna que otra obligación) e intentar definir lo que creo que me haría sentirme feliz si dentro de un año mirase atrás.

Videojuegos

En 2025 me pasé el Bloodborne, después de años sin haberme pasado ningún videojuego. El subidón fue tal que empecé a comprar videojuegos como un loco. Generalmente videojuegos con unos cuantos años de antiguedad.

Objetivo: pasarme 3 videojuegos.

Deporte

Hasta mitad de 2025 fui bastante consistente con la natación, yendo a nadar varias veces por semana. Antes de eso estuve unos años yendo al gimnasio (a sentarme en los banquitos, porque deporte hice poco) y a correr por los parques de la ciudad.

Cerca del nuevo piso hay un gimnasio con piscina, el lago y un cementerio gigante por el que salir a correr.

Objetivo: hacer algo de deporte. Al menos nadar un par de veces por semana. Y correr.

Código

Tengo muchas webs y apps a medio hacer. Las uso a diario, pero no están abiertas al público. En 2025 conseguí dejar de pagar hosting y meter todo en una Raspberry Pi en el salón de mi casa.

En este apartado hay una combinación de apps que hago por gusto pero que son imposibles de monetizar, y un par de ideas que me gustaría convertir en una empresita a largo plazo para dejarme el mundo súper corporativo.

La idea de ser mi propio jefe no me atrae, pero la ansiedad de que por maximizar beneficios te puedan despedir de una empresa sin consecuencias para ellos y tu que quedes sin seguro médico y sin poder pagar la hipoteca empieza a ser insostenible, especialmente ahora que tenemos una hija.

Objetivo: publicar alguna app y conseguir unos pocos usuarios.

Trabajo

Trabajo activamente y me encanta mi trabajo. De momento me siento valorado y siento que mi trabajo es apreciado. Pero he visto despedir a compañeros en la misma situación.

La IA está pisando fuerte, pero no la veo como una amenaza directa. La amenaza somos los humanos que nos volvemos locos. He visto compañeros que a duras penas sabían programar creerse dioses y lanzar decenas de miles de líneas sin revisión a producción. Y jefes aplaudiendo con las orejas. Y luego, largas semanas en equipo tratando de mitigar todos los comportamientos extraños que aparecieron por arte de magia en producción. La culpa no es de la IA, es de las personas.

Objetivo: involucrarme un poco más en la cultura corporativa, aunque eso signifique tener que ir a más reuniones y dejar de lado lo que más me gusta de mi trabajo. Es una tristeza que para mantener un trabajo lo más importante sea no hacer el trabajo.

Personal

Comprar un piso y tener una hija nos ha dejado en una posición financiera vulnerable. Nada alarmante, pero un par de malas tiradas encadenadas y todo se puede ir a la mierda. El refrán dice que cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar. Ojalá no haga falta, pero no quiero pecar de soberbio. Toca maximizar el fondo de emergencias y prestar especial atención a los números. Los números son chungos.

Tenemos un evento importante la segunda mitad del año donde un montón de gente va a tener que volar al otro lado del charco. Tal y como está la situación política actual entiendo que unos cuantos prefieran no hacerlo. No hay derecho a lo que estamos viviendo.

Objetivo: no liarla financieramente y maximizar el fondo de emergencias para resistir al menos 6-8 meses sin trabajo.

Cómics

Desde que nos mudamos hace unos meses que no he leído un solo cómic. Sigo suscrito a unas cuantas series y se me están amontonando.

Objetivo: dejar la pila de pendientes por leer a cero.

Libros

Compro más libros de los que me da tiempo a leer. Voy de obsesión en obsesión. Ahora estoy leyendo libros sobre videojuegos y sobre internet. Suelo ir a librerías locales, pero de vez en cuando me vuelvo loco y compro montañas de libros en esa tienda de internet. Aquí no hay ninguna ley como en España que impida rebajar libros más del 5%, así que a veces te encuentras libros al 60-80% y es dificil contenerse.

Objetivo: comprar menos en esa tienda de internet y leer lo que ya tengo comprado.

Juegos de mesa

He jugado a (casi) todos los juegos base que he comprado. Pero tengo un problema: compro muchas expansiones que nunca juego. Por ejemplo, tengo todos los héroes de Marvel Champions que han salido y no he jugado con más de 10. Me pasa igual con Arkham Horror. Tengo todas las campañas y solo he jugado a dos.

Objetivo: Contar las partidas que juego durante el año. No comprar (muchos) más juegos hasta que haya jugado a casi todo lo que tengo.

Otras aficiones

Durante años toqué la guitarra. Española y eléctrica. Pasé una década sin tocar una. Hace un par de años un amigo vendía una y se la compré. Aunque la técnica fue fácil de recuperar, la teoría la tengo completamente olvidada. Compré unos libros de teoría y blues que no han hecho más que coger polvo. No tengo fe en seguir con esta afición en 2026.

En la universidad hice un curso de japonés. He querido refrescarlo y aprender pero ha pasado más de una década y no ha ocurrido. El año pasado compré un par de libros y estuve unas semanas aprendiendo los silabarios de nuevo. Habíamos empezado a planear un viaje a Japón con amigos que se ha tenido que posponer por la bebé. La cultura japonesa me atrae por sus demonios y criaturas, así como su creatividad extraña, videojuegos, y horror en general. Antaño tuve una época de mangas y animes, que no ha durado en el tiempo. Siendo realista dudo que en 2026 tenga ganas o tiempo de ponerme con el japonés.

Una afición extraña que tengo es "la creatividad". Me gusta escribir, dibujar, hacer y leer zines. Consumo blogs, newsletters, videos y libros sobre estos temas. Tengo varias libretas donde dibujo, journaleo, vacío mi cerebro... Con seguir haciendo esto me vale. No tengo un objetivo definido más allá de desconectar del mundo y reconectar conmigo mismo.

Durante los últimos años he consumido información sobre desarrollo de videojuegos. Hice un curso de Unity. No me gustó nada. He hecho cosas pequeñas con DragonRuby. Últimamente he ido a lo cómodo y me he quedado con Javascript. Me gustaría terminar algún proyecto, por pequeño que sea. Digamos que un personaje que se pueda mover, hablar con NPCs y equiparse objetos.

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No he sido muy explícito con los objetivos, pero he descrito unas cuantas áreas de mi vida que son fácilmente cuantificables, tanto en acción como en satisfacción percibida.

Si sigo por aquí, en un año volveré a este texto y trataré de sacar conclusiones.

Déjame un comentario si tu también has hecho una listas de objetivos para el 2026.