La incomodidad de luchar contra los monopolios
El otro día, escuchando un podcast, volví a escuchar a alguien diciendo que había vuelto a descargar series y películas por torrent debido a la gran cantidad de servicios de streaming disponibles y la imposibilidad de pagarlos todos para ver lo que quería. Y me hizo pensar…
Es mala suerte que nuestro cerebro quiera ver contenidos de diferentes plataformas. Lo fácil sería suscribirse a una, como quien decide si Play Station o Nintendo, y limitarse a lo que esté disponible en ella. La diferencia es que las plataformas de vídeo bajo demanda tienen un precio que aparentemente es asequible, pero pica cuando te suscribes a más de dos.
Mi percepción de la situación es que estas plataformas empezaron con bastante contenido, precios asequibles y sin anuncios. Veníamos de la Ley Sinde y Ramoncín, y esto nos pareció una alternativa plausible. El futuro molaba. Y entonces empezaron a aparecer más plataformas, y el contenido al que teníamos acceso se fue fraccionando. Todavía era asequible pagar por un puñado de suscripciones. Algunas plataformas te incitaban a compartir contraseña con la familia y amigos. Otras te daban códigos de descuento en las pizzas congeladas.
Mientras seguían apareciendo plataformas y los contratos se iban renegociando, empezó el “contenido original”, las subidas de precio, los anuncios y la imposibilidad teórica de compartir la cuenta. El futuro pasó de molar a apestar. Pero para entonces ya creíamos que teníamos el derecho a ver lo que nos diese la gana a un precio asequible.
Y aquí viene la clave: ver lo que queramos no es un derecho, es una necesidad que nos han generado.
¿Qué tiene que ver todo esto con monopolios? He escuchado en reiteradas ocasiones que estaría bien que las empresas se fusionasen para que el contenido estuviese más agrupado.
Esto es un problema. Porque la historia nos enseña que si ahora pagas 10€ al mes por plataforma, pagarías 50€ al mes por cinco plataformas. Pero si esas plataformas se fusionasen, debido a la falta de competencia, no pagarías 50€ al mes, ni menos como dictaría la lógica, sino posiblemente mucho más. Y entonces seguiríamos quejándonos y justificando la piratería.
Mi propuesta conlleva algo de esfuerzo e higiene mental. Consiste en crear una lista de películas y series que quieres ver. Puedes usar servicios como TMDB. Ahora viene la parte interesante. Cada mes, intencionalmente, elige qué suscripción quieres pagar y ve todo lo que puedas de la lista.
Esto tiene ventajas como que ahorras dinero, practicas el autocontrol, y haces saber a las grandes compañías que eres dueño de tu voluntad.
Durante los últimos años, y hasta hace un par de meses, veníamos practicando esto en casa y nos ha funcionado de maravilla, pero sin saber muy bien cómo hemos acabado con más suscripciones de las que necesitamos o queremos. Al fin y al cabo somos humanos y nos dejamos llevar por la emoción y la pereza. Me dará pena no poder ver Bob’s Burgers cada semana, pero en unos meses podré hacer maratón y disfrutar.